Me bajé del autobús...como siempre. Me aseguré de que no viniera ningún camión de carga y golpeé una piedra con el pie:
"Como siempre...JODER!!!!!!"
Y blasfemando me dispuse a emprender el viaje por la pendiente maldita que conducía a mi guarida. No es que no me gustase el camino. Nadie quiere creerme, pero..¡Rayos y Centellas! Es cierto que el camino está maldito. Nadie ha querido explicarme aún que objeto proyecta la hilera de sombras de esos crucifijos invertidos cosidos a la pared del caserón. ¿O quizás sea que no quieran hacerlo?
El caso esque luna tras estrella presenciaba la misma escena...Starless, el anciano gruñón de mi vecino, no concebía una vida con las Brujas de la Villa, y como la ley de protección de Brujas y Hechiceros no había entrado en vigor aún, allí se entreveían entre las viejas maderas del techo de la cuadra sus pies atados a las cuerdas, boca abajo y degolladas.
Imaginaos mi humor después de la macabra escena, cuando, para colmo, la endemoniada farola se apagaba cada vez que me acercaba a ella. "Es extraño", pensaba malhumorada, "¿No debería esto ser al revés?". Suspiré, y continué mi andadura por el desdichado caminito. El último tramo...la casa de los ruidos extraños. Me atemoribaza esa casa como a un niño su padre enfadado y brebaje de castigo en mano...Pero aquella noche sucedió algo extraño, puede que las hierbas que mi madre preparaba tuvieran algo de culpa pero me armé de valor, y tiré el portón abajo. Escuché un gemido de dolor, y el batir de unas alas entre la otoñal hojarasca. "Genial...sólo era un estúpido pajarraco"...¡Cuántas plumas negras hay aquí!. Podría ser un cuervo...
-¿Cómo osas a llamarme pajarraco, sucia mortal?
Se dibujó sorpresa en mi cara, seguida de una amplia sonrisa. Un alo de luz azul iluminó una mirada, fría y penetrante, seguida de una esbelta figura que sujetaba unas enormes alas, de un metro y medio aproximadamente cada una. Yo, una pueblerina que lo único mágico que conocía eran los potajes de las Brujas y sus gatos encantados...Yo,Angelic, había descubierto un ángel. Nada volvería a ser como siempre.
-No soy un Ángel. ¿Acaso eres estúpida?
Aquella cosa estaba consiguiendo que me enfadase.
-No, tu eres la estúpida.Llevas intentando salir de aquí muchos años. Cada eslavón de estas cadenas debe de pesar alrededor de dos toneladas. Si sigues portándote mal, cerraré esta puerta para siempre. ¿Ni tu ni yo queremos eso, no es cierto?
-Puedes llamarme Mórbida, Angelic.
-¿Cómo es posible que sepas mi nombre?
La situación estaba empezando a asustarme. Ella conocía mi nombre. Comencé a delirar en silencio. Seguramente había vuelto para llevarme con su familia, que a su vez era mi familia, porque ella era mi madre, mi padre sería un Dios horrendo, y mi sueño se cumpliría, sería inmortal para siempre, pero viviría la eternidad gobernando bajo el lodo. No podía albergarse un buen corazón bajo esa mirada de hielo. Y todos saben lo que pasa con los seres malditos.
-Acaban en tierras lúgubres, Angelic. Pero nosotros no...
"Estupendo", pensé. Y encima me pasaré la eternidad controlada. Lo mio es mal fario...
ooooooooo
Su cabello negro rozaba la hierba, abrigada por el rocío de la madrugada. Mórbida, al fin liberada, estiró las alas mientras se desperezaba respirando por primera vez en lustros el aire que envolvia Usán
-Dame tu mano, Angelic, voy a llevarte a un lugar...
Dudé...Aquel cuerpo raquítico azulado no me inspiraba ninguna confianza. Pero...¿qué podía perder? Mi vida era siempre igual....Extendí mi mano, y, por primera vez en mi vida, despegué mis pies del campo del valle de mi guarida. Observé los gorros de las brujas secándose en las ventanas, los pucheros hirviendo y el humo de las chimeneas viajando conmigo al cielo. Por mi cabeza pasó un ligero sentimiento de arrepentimiento...Al fin y al cabo, mi guarida no era tan desagradale.
La fuerza del viento en mi rostro me obligó a permanecer todo el viaje con los ojos cerrados. Sentía como un gran frío inundaba mi cuerpo...Estaba empezando a convertirse en algo insufrible. No exagero, la sangre de mis venas se estaba acristalando, cortando mi piel desde dentro.
-No quisiera resultar molesta, Mórbida, pero...¿falta mucho?, pregunté a gritos entre la ráfaga helada...
De pronto mis pies tocaron el suelo, y un cálido manto de púrpura hierba abrigó mi sentido del tacto. Eché un vistazo a mi entorno. No podía creer lo que estaba viendo. Era un camposanto. Pero no era un camposanto como los que acostumbraba a ver. Estaba habitado por todo tipo de extrañas criaturas que sujetaban sus violines ladeando sus cabezas, observándome sonrientes, ofreciendo a mis oídos bellas poesías y coros celestiales, deleitando mi vista con danzas de fuego y colores obtenidos de la paleta del cielo que cubría el lugar . La caliente brisa que rodeaba el cementerio hacia revolotear la hojarasca, dejando entrever lápidas de marmol, todas talladas con el mismo epitafio: más allá de lo mortal, el tiempo es arte.
Cogí una bocanada de aire para hablar...
-No hace falta que digas nada, Angelic, se lo que sientes, conozco tu mente, y este sitio lo he visto en tus más bellos sueños. Por eso te he traído hasta aquí, la tierra de la inspiración, para protegerte del peligro que corres en Usán. Aquí podrás dar rienda suelta a tu imaginación, y los seres que lo custodian nunca dejarán que te hagan daño. Puedes venir aquí cuando te sientas en peligro.
Angelic comenzó a temblar imperceptiblemente, una ligera sensación de angustia la recorría. Mórbida sabía más de lo que le estaba contando... y ardía en deseos de conocerlo todo
-¿Qué peligros me acechan, Mórbida?
El ser decrépito se sentó sobre el lecho más cercano. El paso de los años y la presión de las cadenas había debilitado sus huesos.
-Tu madrastra, Angelic, ella nos hizo esto.
Sabía que esa vieja bruja se traía algo entre manos, En lo más profundo de mi interior me resistía a pensar que hubiera tanta maldad dentro de un ser, pero solo tenía que ver lo que había hecho conmigo. A a mi también me impuso unas cadenas. Puede que fueran menos pesadas, pero me dolían tanto como a ella.
Mórbida clavó sus afiladas uñas en su pecho y sacó su corazón, inerte, morado, sin vida. Comenzó a sangrar bajo su vestimenta vaporosa evocando tiempos pasados....
-Antes era un ángel, Angelic. Pero las gárgolas atacaron nuestra tierra para vengar guerras perdidas. Ahora soy un Angelus Mortis, estoy muerta. Tu misión es seguir mi legado y convertirte en lo que yo era, un ángel. Estabas en lo cierto, mi niña, soy tu madre.
Angelic la miró estupefacta. De pronto el terreno sagrado se volvió mudo , todo quedó en un extraño silencio que le permitió asimilar la reciente revelación. La música, la danza, todo quedó en un segundo plano. Esto iba a cambiar su vida de modo radical. Se dio cuenta que tenía un nudo en la garganta y que sus piernas temblaban ya de manera ostensible. No sabía si llorar, reir, o salir corriendo
- Tu madrastra conoce tu destino. Por eso se casó con tu padre. Lo hechizó para que nunca pudiera contártelo.Su envidia llega al grado de eliminar a cualquiera que sea feliz. Ella se acerca, me está siguiendo, sabe que me has liberado. Debo irme antes de que descubra el refugio que he creado para ti. Volveré pronto, cariño. No temas, aquí serás feliz. A veces se filtrará oscuridad, pero va a ocurrirte algo maravilloso, lo veo en tus ojos.
Y Mórbida desapareció en un abrir y cerrar de ojos, dejando a Angelic en la inmensidad de su nueva casa, tratando de asimilar su nueva condición, bajo el reflejo azul del brillo de la luna, arropada por los seres más bellos del planeta
